Glosario de la empresa familiar · Guía
Genograma familiar: qué es, símbolos y cómo usarlo en la empresa familiar
Un árbol genealógico dice quién desciende de quién. Un genograma dice, además, quién protege a quién, entre quiénes hay roce y quién usa a un tercero para no hablar de frente. Qué es, qué símbolos lleva, cómo hacer uno de tres generaciones y para qué sirve en una familia empresaria.
En corto: un genograma familiar es un árbol genealógico de al menos tres generaciones que, además de mostrar quién es quién, dibuja cómo se relacionan: parejas, quiebres, alianzas y conflictos. Nació en la terapia familiar, con Murray Bowen y Monica McGoldrick. En una empresa familiar sirve para algo muy concreto: ver por dónde corre el poder real, que casi nunca coincide con el organigrama.
Una pizarra, un marcador y una familia sentada en silencio. Primero se dibujan los cuadrados y los círculos, y todos opinan: que la edad del tío está mal, que falta la prima que vive afuera. Después se dibujan las líneas de quién protege a quién, y la sala se queda callada. Nadie dijo nada nuevo. Lo nuevo es que ahora está a la vista de todos. En el libro lo escribí así:
Cuando una familia ve su propio genograma en la pizarra, el sistema se reconoce. Lo que cada uno intuía en privado se vuelve dato compartido.
«Tus hijos van a destruir tu empresa», p. 73
Esa es la utilidad del genograma familiar. No descubre secretos: pone sobre la mesa lo que todos sabían y nadie había nombrado.
Qué es un genograma familiar
Un genograma es una representación gráfica de una familia que junta dos cosas: la estructura (quién nació de quién, quién se casó con quién, quién murió) y la calidad de los vínculos (quién es cercano, quién está distanciado, quién está en conflicto). Se usa sobre todo en psicología, trabajo social y medicina familiar, y su forma de dibujarlo la difundieron Murray Bowen, en «Family therapy in clinical practice» (1978), y Monica McGoldrick, Randy Gerson y Sueli Petry, en «Genograms: Assessment and intervention».
En la empresa familiar uso una adaptación, y la explico en el capítulo de las lealtades invisibles:
Las lealtades invisibles no se combaten: se cartografían. La herramienta más reveladora es el genograma de poder, adaptación del genograma de la terapia familiar (Bowen, McGoldrick).
«Tus hijos van a destruir tu empresa», p. 73
La diferencia con el árbol genealógico es simple. El árbol responde «¿de quién es hijo?». El genograma responde, además, «¿con quién se habla, con quién no, y a quién le pide que lleve el recado?». En el glosario del libro lo definí como un «Árbol genealógico con líneas de alianza, tensión y triangulación, para hacer visible cómo circula el poder real.» (p. 207).
Símbolos del genograma familiar
Para una familia empresaria no hacen falta todos los símbolos clínicos. Con estos alcanza. Los primeros son los de la convención general; los cuatro últimos son los que agrego para leer el poder, y están en la leyenda del ejemplo del libro (p. 74):
| Símbolo | Qué representa |
|---|---|
| Cuadrado | Un hombre |
| Círculo | Una mujer |
| Línea horizontal entre dos personas | Una pareja (matrimonio o convivencia) |
| Líneas que bajan de la pareja | Los hijos, del mayor (a la izquierda) al menor (a la derecha) |
| Una X dentro del símbolo | Una persona fallecida |
| Una o dos barras sobre la línea de pareja | Separación (una) o divorcio (dos) |
| Número junto al nombre | La edad |
| Línea doble | Alianza: quién protege a quién |
| Línea en zigzag | Tensión: entre quiénes hay fricción crónica |
| Línea punteada | Triangulación: el conflicto se maneja a través de un tercero |
| Borde punteado | Alguien externo a la familia (ejecutivos, asesores) |
Si lo dibuja para una consulta clínica o un curso de la universidad, la convención completa es más amplia: incluye adopciones, embarazos, enfermedades o relaciones de convivencia. Para conversar sobre la empresa, esta tabla basta.
Un ejemplo de genograma en una empresa familiar
En el libro hay un genograma de poder de ejemplo, con una familia ficticia (figura 14, p. 74). Arriba, el fundador, de 72 años y presidente, y Marta, de 68, su cónyuge y accionista. Abajo, sus tres hijos: Andrés, de 45, gerente general; Carolina, de 42, directora; y Diego, de 38, accionista pasivo. A los costados, con borde punteado, dos externos: Raúl, de 58, gerente de finanzas, y Patricia, de 50, asesora legal.
Hasta ahí es un organigrama con apellidos. Lo interesante son las líneas. El fundador tiene alianza con Andrés y también con Raúl, el gerente de finanzas externo. Entre Raúl y Andrés hay tensión, y también entre Andrés y Carolina. Marta tiene alianza con Patricia, la asesora legal, y de ella salen líneas punteadas hacia Andrés y Carolina: parte de lo que esos dos hermanos no se dicen pasa por la madre.
Nadie en ese dibujo es el malo. Pero cualquiera que lo mire entiende por dónde van a pasar las decisiones difíciles, y nota que Diego, que tiene acciones y ningún cargo, no aparece en ninguna de esas líneas. Como escribí: «Si el organigrama es el mapa oficial de la empresa, las lealtades invisibles son las rutas subterráneas por donde corre el poder real.» (p. 66). El genograma es el mapa de esas rutas. Para ver los dos mapas lado a lado, está el organigrama de una empresa familiar.
Cómo hacer un genograma familiar paso a paso
- Tres generaciones. Parta por los abuelos, siga con los padres y termine con los hijos. En una empresa familiar, suele coincidir con fundador, segunda y tercera generación.
- La estructura primero. Cuadrados, círculos, parejas, hijos en orden de edad, fallecidos y edades. Sin opiniones todavía.
- El dato de la empresa. Debajo de cada nombre, su relación con la empresa: cargo, si es accionista, si trabaja ahí o no. Es lo que convierte un genograma familiar en uno de una familia empresaria.
- Los que llegaron por amor y los de afuera. Incluya a los cónyuges y a los ejecutivos o asesores que pesan en las decisiones, con borde punteado. Sobre la familia política el libro es claro: «La pregunta no es si influyen, sino cómo: si se reconoce y se encauza, o si opera en la sombra alimentando triangulaciones.» (p. 177). Lo desarrollo en la familia política en la empresa familiar.
- Las tres líneas. Alianza, tensión y triangulación. El libro lo describe así:
Sobre el árbol genealógico se dibujan tres tipos de líneas: de alianza (quién protege a quién), de tensión (entre quiénes hay fricción crónica) y de triangulación (quién usa a un tercero para manejar un conflicto que no enfrenta).
«Tus hijos van a destruir tu empresa», p. 73
- Cada uno dibuja el suyo. Pídale a cada participante que trace sus líneas por separado y recién después compárelas. En el libro lo escribí a propósito de otra herramienta, pero vale igual: «La dispersión de las respuestas ya es el diagnóstico.» (p. 72). Si el padre ve una familia unida y los hijos ven dos bandos, ahí está la conversación pendiente.
El error más caro al leer un genograma
El genograma se puede usar para unir o para acusar. El riesgo está en leer las líneas como una lista de culpables:
El error más caro aquí es moralizar las lealtades —tratar de traidor a quien tiene una alianza—. Las alianzas no son traición; son la forma natural en que los sistemas manejan el miedo. Sacarlas a la luz despolitiza el vínculo.
«Tus hijos van a destruir tu empresa», p. 73
La madre que lleva los recados entre dos hermanos no está conspirando: está tratando de que la familia no se rompa. El problema aparece cuando ese canal reemplaza a la conversación directa. El libro lo describe como «un sistema de comunicación triangular donde el mensaje original se distorsiona paso a paso y la credibilidad se erosiona» (p. 35). El genograma no juzga ese canal: lo deja a la vista para que la familia decida si lo quiere seguir usando. Si quiere ir más a fondo en el tema, siga con lealtades invisibles, y si prefiere la versión corta, con video, está en el genograma de poder.
Una pregunta para la próxima reunión
El libro cierra el capítulo con una pregunta que sirve para abrir una reunión familiar: «Si dibujaras tu genograma de poder, ¿qué alianzas y triangulaciones aparecerían?» (p. 77). Léala en voz alta y pídale a cada uno que la conteste por escrito antes de hablar.
Las lealtades son una de las nueve variables que mide el diagnóstico FLY+, y su eje se apoya en las triangulaciones de Bowen (pp. 113-114). Si quiere ubicar el genograma dentro del sistema completo, parta por qué es una empresa familiar y por el modelo de los tres círculos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un genograma familiar? Es un árbol genealógico de al menos tres generaciones que, además de la estructura de la familia, muestra la calidad de los vínculos: parejas, separaciones, cercanías, distancias y conflictos. Nació en la terapia familiar, con Murray Bowen y Monica McGoldrick, y hoy se usa en psicología, trabajo social, medicina familiar y también en empresas familiares.
¿Cuál es la diferencia entre un genograma y un árbol genealógico? El árbol genealógico muestra quién desciende de quién. El genograma agrega cómo se relacionan: quién es cercano, quién está distanciado y entre quiénes hay conflicto. En una empresa familiar se suman, además, el cargo y la propiedad de cada uno.
¿Cuántas generaciones debe tener un genograma? Lo habitual es dibujar al menos tres: abuelos, padres e hijos. En una empresa familiar suele coincidir con el fundador, la segunda y la tercera generación, que es justo donde se juegan la sucesión y la convivencia entre ramas.
¿Qué símbolos se usan en un genograma familiar? Los básicos son el cuadrado para los hombres, el círculo para las mujeres, una línea horizontal para la pareja, líneas hacia abajo para los hijos y una X para las personas fallecidas. Para leer el poder en una familia empresaria se agregan la línea doble de alianza, el zigzag de tensión, la línea punteada de triangulación y el borde punteado para los externos.
¿Para qué sirve un genograma en una empresa familiar? Para ver por dónde corre el poder real: quién protege a quién, entre quiénes hay fricción y quién usa a un tercero para no enfrentar un conflicto. Cuando la familia lo ve dibujado, lo que cada uno intuía en privado se vuelve un dato compartido, y sobre un dato compartido se puede conversar.
La buena noticia
Dibujar el genograma de su familia no cuesta nada: una hoja, un lápiz y una hora de honestidad. Lo difícil no es el dibujo, es mirarlo sin buscar culpables. La buena noticia es que, en cuanto las líneas están sobre la mesa, dejan de mandar en silencio. Y una familia que ve su mapa puede decidir, por primera vez, qué caminos quiere seguir usando.